viernes, 15 de enero de 2010

Infancia y literatura, Ohran Pamuk

Lo mejor de escribir, de la escritura creativa, es poder olvidar el mundo como un niño, sentirse sin responsabilidades al tiempo que nos divertimos como más nos apetece, jugar con las reglas y leyes del mundo conocido como si fueran juguetes y, mientras hacemos todo eso, notar con un rincón de la mente la existencia de una profunda responsabilidad que yace tras todas esas diversiones infantiles y libres y que luego vinculará por completo a los lectores. Puedes jugar todo el día, pero en lo más profundo sientes que también eres más serio que nadie. Te tomas en serio la esencia y la inmediatez de la vida con una sinceridad de la que sólo son capaces los niños. Como tú mismo has establecido con valentía las reglas del juego que libremente te has inventado, sientes que los lectores te seguirán, arrastrados por la atracción de esas normas, de tu lenguaje, de tus frases, de tu historia. La escritura es la capacidad de hacer que el lector diga: "Yo también iba a decir eso, pero no he sido capaz de ser tan niño".

"El autor implícito"
(ensayo del libro "La maleta de mi padre")
Ohran Pamuk